El beneficio del problema

Escrito en Empresa, Liderazgo, Problema, Solución 0

¡Qué cantidad de problemas tengo!, ¡Intento por todos los lados y nada se puede resolver!, ¡Definitivamente este problema no tiene solución!

En nuestra cultura aprendimos que el problema es algo negativo, algo que dificulta alcanzar los objetivos que tenemos. Según la Real Academia de la Lengua, puede ser una cuestión que se trata de aclarar, una dificultad de solución dudosa, un disgusto o una preocupación.

Para otros, en cada problema está la semilla de la oportunidad.

Ramiro Álvarez, en su libro “Cuando el problema es la solución”, plantea el círculo vicioso entre el problema y la solución. Cuando se han intentado varias soluciones y un problema no se resuelve, el problema puede ser la solución ineficazmente intentada y no tanto la situación que se quiere resolver.

Recuerdo el caso de un jefe que decía que uno de sus equipos estaba desmotivado, el clima laboral era pesado, no hablaban entre sí y no tenían sentido de pertenencia. Intentaron con actividades indoor, luego outdoor, tango, cerámica, caminatas ecológicas, meditaciones… todo cuanto podían hacer ya lo habían hecho y seguían igual. Este es un ejemplo de que el problema está en la solución intentada. A pesar de acudir a actividades diferentes, poner la esperanza en que sea una actividad la que les resuelva un tema que al interior del equipo no lograban conversar, habla de intentar muchas veces la misma solución, lo que ya es en sí mismo un problema.

Peter Senge nos trae otro matiz sobre el tema cuando dice que “los problemas de hoy se originan en las soluciones de ayer”. Esta frase nos recuerda que lo que alguna vez fue una solución, con el tiempo es esa misma solución lo que se ha constituido en el problema. Se me ocurre pensar que cualquier solución que propongamos a nivel organizacional que desconozca el impacto sistémico a nivel social y ambiental, se constituirá, en el tiempo, en un gran problema. Tal vez si consideramos esto desde el comienzo, ampliando nuestra mirada más allá de las fronteras organizacionales, nos ahorremos este problema en el futuro.

Por otro lado, el enfoque sistémico nos dice que cuando un problema aparece en un sistema, está allí para mostrarnos algo. El problema es una forma de resolver un asunto que no se ha logrado solucionar en otra parte del sistema.

Esta última forma de mirar puede ser un poco difícil de entender, más aún cuando creemos que los problemas son independientes y no tienen conexión con el resto de la organización. Sin embargo, la experiencia me ha ido mostrando, cada vez más, que los problemas no son inocentes y también tienen un rol importante para comprender las dinámicas relacionales del sistema.

Es el caso del área de producción que le echa la culpa a mantenimiento por no poder alcanzar las metas y, a su vez, mantenimiento le echa la culpa a producción. No se entiende en qué se benefician estas áreas al culparse mutuamente si, al contrario, a ambas les conviene que les vaya bien. Sin embargo, luego de trabajar este caso en una empresa, el jefe encontró que este problema era un patrón en la cultura organizacional. Echarle la culpa a otra área era la forma de justificar la propia incapacidad de reconocer limitaciones y la dificultad para conversar sobre las expectativas que se tenían sobre ellos.

Cuando las soluciones intentadas no funcionan, cuando una solución del pasado es ahora la fuente del problema, cuando hay quienes se benefician al conservar el problema y, cuando los patrones en la cultura organizacional se nos vuelven invisibles considerando “normal” la forma como conservamos los círculos viciosos, es el momento de parar e intentar caminos diferentes de comprender el reto que se tiene en frente para encontrar en los problemas las semillas de las oportunidades que están queriendo emerger.

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